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I+D pegada a la piel
Catalunya y sector textil eran prácticamente sinónimos. Las sucesivas oleadas de
cierres que empezaron con la crisis el petróleo en los años 70 del siglo XX se llevaron por delante cientos de industrias del sector que dibujaban el paisaje de ciudades como
Sabadell, Terrassa o Mataró, mientras que muchas otras trasladaron su actividad manufacturera a países con la mano de obra más barata.
Pese a este historial y en un momento en el que muchas industrias se plantean repatriar actividades que habían deslocalizado, aún nacen firmas de este ramo, como el caso de Sutran I+D, creada hace apenas un par de años –aunque se empezó a fraguar hace unos cuatro años– por un ingeniero textil, Òscar Deumal, que es el socio industrial –el que aporta el trabajo–y un arquitecto, David Cahisa, el socio capitalista.
¿Su secreto? Concentrarse en prendas dirigidas a personas que padecen alta sudoración (hiperhidrosis), una dolencia que padecía Cahisa. De ahí su interés por encontrar soluciones a este problema. Como en otras ocasiones, la necesidad propia se convirtió en el motor para un negocio.
Se estrenaron con una primera camiseta antisudor en colaboración con el Centre d’Innovació Tecnològica (CTF) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), al frente del que está Feliu Marsal y un equipo de investigadores. Fue un éxito de alcance planetario porque cubría una necesidad para muchas personas. «Muchos directivos tienen que llevar más de una camisa en la bolsa porque sudan mucho tanto en invierno como en verano y deben cambiarse varias veces», explica Deumal.
En esa colaboración con la universidad radica una de sus claves, así como en la diferenciación, otro de los pilares de su estrategia. «El objetivo desde el inicio ha sido alejarse de competir en precios», afirma Deumal. Y especializarse en un determinado tipo de ropa.
De todo ello ha surgido otro proyecto que ya empezará a producirse: unos calcetines que repelen el olor a pies pero que, a diferencia de otros existentes en el mercado, evitan efectos secundarios como eczemas, psoriasis y otras dolencias cutáneas.
Para lograrlo han tratado una fibra de base celulósica que se emplea generalmente para usos sanitarios con una solución de zinc y otros componentes que actúan como un bactericida. El nuevo tejido elimina los malos olores, los picores y los hongos, por lo que es muy útil para las personas que padecen hiperhidrosis (se calcula que el 3% de la población mundial la padece) y para los deportistas.
La ventaja del desarrollo realizado es que el tejido se puede utilizar para fabricar todo tipo de ropa que esté en contacto permanente con la piel. Gracias a las investigaciones, el zinc aplicado a la fibra elimina en un 99,8% la presencia del microorganismo Staphylococus Aerus y en un 97,8% la del Klebsiela Pneumoide, las bacterias más resistentes que ocasionan los malos olores.
Estas ventajas harán que el producto sea entre el 12% y el 13% más caro de producir que los calcetines comunes, pero «dará un servicio real y sin agredir ni al usuario ni al medio ambiente», asegura Deumal.
Una de las características de Sutran I+D es que la producción se realiza aquí a través de subcontratas. Y que, a pesar de iniciar su actividad con vocación especializada , su ropa se ha convertido en la ideal para la jornada laboral y para la práctica del deporte. Aunque tienen una tienda en L’Hospitalet de Llobregat, se apoyan esencialmente en internet para vender. En torno a la quinta parte de las mismas va dirigida a otros países. «La red permite llegar a cualquier rincón del planeta sin una red de tiendas físicas», afirma. La idea surgió de la hiperhidrosis que padecía David Cahisa. De su interés en la materia conoció a Deumal y, finalmente, surgió el proyecto.
En el 2011 superaron los 200.000 euros de facturación, tras los 182.000 del ejercicio precedente, explica Deumal. Además de abrir un pequeño centro de distribución en EEUU, empezarán a vender también a través de Amazon, lo que puede suponer una auténtica catapulta para el crecimiento.
Uno de sus objetivos en la actualidad es encontrar socios. Ya tienen un acuerdo casi cerrado en Latinoamérica, pero «es una época difícil para encontrar capital», explica Deumal con resignación.